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Manifiesto de un joven mexicano del siglo XXI


 


Quizás hemos escuchado en el pasado, que en México quien no transa no avanza, que el fin justifica los medios, que todos los políticos son iguales. Sin embargo, eso no es cierto porque sí es posible avanzar sin hacer transa, sí es posible tener mejores políticos.


Yo soy parte de una generación que cree que sí es posible vivir en un México en paz, en donde prevalezca la seguridad, la armonía y la tranquilidad en las comunidades. En donde sí es posible que las mujeres puedan caminar seguras por las calles al mismo tiempo en que sus derechos sean protegidos, nosotros creemos que sí es posible vivir en una cultura de respeto a la vida, sin importar el estado de conciencia de esta.


Nosotros estamos comprometidos con tener educación de calidad basada en el amor, en donde se respete la libertad de expresión, la libertad de cátedra, así pues que los padres tengan derecho a educar a sus hijos de acuerdo a sus valores y principios, sin que el Estado les adoctrine como robots.


Se equivocan quienes afirman que el movimiento pro vida es de ultraderecha, simplemente por alzar la voz en representación de quienes no pueden ser escuchados, ser la voz de los más indefensos, de los bebés inocentes que se encuentran en el vientre materno, se equivocan si creen que nos quedaremos callados ante tal injusticia.


 

¡Que se escuche fuerte y claro, el derecho es a la vida, no a la muerte!

 

Hoy estamos aquí porque decidimos decirle a la sociedad que sí es posible reducir el número de abortos, sí es posible reducir la violencia y la cifra de homicidios que pone en luto a las familias mexicanas. Ha llegado el día de poner fin a la angustia que a todos nos produce la falta de seguridad y la injusticia, debemos de comprometernos a trabajar con toda energía, con todo esfuerzo, con todo ahínco para que nuestras familias cuenten con la seguridad de que la ley siempre estará de su lado y de que se puede confiar en otros mexicanos frente al Gobierno.


Es probable que ha llegado el momento de recordar nuestra grandeza, hoy es el momento de recuperar ese espíritu de fraternidad que se despertó cuando nuestro país ganó el mundial de la FIFA en 1986, ese mismo espíritu de hermandad que nos unió a todos los mexicanos después de los sismos del 19 de septiembre de 1985 y de 2017, porque México es una nación resiliente, así que jamás nos daremos por vencidos tan fácilmente, lucharemos hasta alcanzar una patria unida.


Y que retiemble en sus centros la tierra, por esto ha llegado la hora de dar el siguiente paso en la evolución mexicana, es el momento de que nazca una nueva derecha que guíe con humildad, visión de futuro y liderazgo político conservador, al pueblo de México. De ahí que para cambiar el rumbo al que nos dirigimos es necesario ser valientes y demostrar que sí es posible dignificar la política con ética profesional, con amor, sabiduría y poder en equilibrio.


En mi opinión el poder es bueno, siempre y cuando sea utilizado para servir a los demás, ayudarnos unos a otros, es el mayor reto que hoy tenemos en el mundo.

Considero que sí es posible soñar con libertad, alcanzar la justicia, transformar la realidad en la que vivimos. Que quede entendido, que frente a las adversidades nosotros creemos que sí es posible vivir en un México sustentable, más justo, libre y próspero.


Esto se debe hacer por el profundo respeto a quienes nos han precedido, a todos los seres queridos que se nos han adelantado, a quienes han sacrificado sus vidas y fortunas como patriotas mexicanos, también por aquellas personas quienes están por nacer, me refiero a las futuras generaciones que vendrán a cambiar el destino del planeta tierra, por el futuro de nuestra civilización.


¿Y qué es lo que les vamos a heredar como nación?


Hoy México tiene futuro y esperanza, por lo tanto quiero ratificar mi compromiso por el cambio positivo. Hoy manifiesto mi respaldo por los esfuerzos que realizan las familias mexicanas para dar paso a una infancia feliz, a una juventud con oportunidades, a una adultez con libertad y a una vejez digna que promuevan los valores en los cuales hemos sido educados.


Hoy quiero pedirles que siempre recuerden en su mente las palabras del himno nacional mexicano:


Ciña ¡oh Patria! tus sienes de oliva De la paz el Arcángel Divino,

que en el cielo tu eterno destino, Por el dedo de Dios se escribió; Mas si osare un extraño enemigo, Profanar con su planta tu suelo, Piensa ¡oh Patria querida! que el cielo, un soldado en cada hijo te dio, un soldado en cada hijo te dio.


Así es, en definitiva Dios siempre ha estado presente en la historia de nuestro país, desde su fundación hasta la actualidad, como resultado estamos aquí para recordar que somos una nación bajo Dios, que la responsabilidad es enorme, que nuestra voluntad es inquebrantable, y nuestro amor por México es eterno.



Por Issac Alonso Garduño Becerril

@IssacEsAccion

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