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La hazaña detrás de Sound of Freedom

Fue el pasado 4 de Julio cuando algunas salas de cine de los Estados Unidos de América proyectaron la nueva película producida por Eduardo Verástegui y protagonizada por el actor de la Pasión de Cristo, Jim Caviezel, Sound of Freedom (Sonido de Libertad); cinta que estuvo a punto de no ver la luz, de no ser por la lucha incansable del equipo para arrebatarla de las garras de Disney y poder llevar a la pantalla grande un thriller que aborda con valentía los problemas alrededor del oscuro y deprimente negocio de la trata, el tráfico y la esclavitud sexual de niños.

10/07/2023 / Jean Carlo Portillo / @jeancarlopmag


Cuando Disney compró 21st Century Fox en 2019, compra que se hizo valer un 20 de marzo de ese mismo año, parecía que Sound of Freedom no podría ver la luz, pues el proyecto prácticamente quedó archivado, por no decir, cancelado. No fue hasta que Eduardo Verástegui y parte del equipo detrás de la película pensaron en adquirir los derechos y lograr que Angel Studios participara en la producción de esta cinta que lograría estrenarse 4 años después un 4 de Julio de 2023. Este día sentaría las bases de una lucha mediática que haría historia, una lucha que trascendió espectros e ideologías políticas, una lucha que siempre debió estar allí.

«Sonido de Libertad» hizo estallar las redes sociales al mismo tiempo que se daba a conocer que había logrado vencer a nada más y nada menos que a la mismísima «Indiana Jones 5» protagonizada por el afamado actor Harrison Ford, logrando recaudar más dinero en menos pantallas proyectadas y en plena celebración del Día de la Independencia de los Estados Unidos de América. Con alrededor de 14 millones de dólares de presupuesto para su producción, la cinta inspirada en la vida de Tim Ballard logró amasar la impresionante cantidad de 14 millones de dólares en la taquilla doméstica en su estreno, alcanzando la impresionante suma de más de 40 millones de dólares en su primera semana; todo esto frente a 11,7 millones de dólares recaudados por la película protagonizada por Harrison Ford el mismo día.

Al mismo tiempo que las voces hacían eco en torno a esta hazaña que pocos (o nadie) pensaban que podía pasar con una película de bajo presupuesto, poca publicidad y tantas piedras en el camino; muchos de los medios más importantes alrededor de todo el mundo salieron a adjetivar la película tachándola de «paranoica», promotora de «teorías de conspiración», «alarmista». etc. Tal fue el caso de The Guardian en un artículo (1) publicado el 06 de Julio escrito por el autor Charles Bramesco, artículo que, literalmente, describió a esta película como «paranoica», argumentando cosas tales como que las experiencias de Tim Ballard no podían comprobarse, poniendo en duda los hechos sobre los cuales se inspiran la cinta. Por si fuera poco, llamó a las personas detrás de la cinta como personas de «extrema derecha», «una constelación de paranoicos que ahora intentan sacar una causa célebre de una película con inclinaciones vagamente simpáticas» y mencionó que la trama albergaba «hechos escandalosos», sin mencionar que acusó al protagonista de esparcir la teoría de conspiración conocida como «QAnon».

La palabra «QAnon» es asociada, tanto a una teoría como a un grupo de personas con ciertas posturas y creencias en la existencia de "una camarilla de pedófilos adoradores de Satán que están conspirando en contra de Trump y al mismo tiempo operan una red global de tráfico sexual de menores", esto según el New York Times (2).


Los seguidores de QAnon creen que este grupo incluye a destacados demócratas, incluyendo a Hillary Clinton, Barack Obama y George Soros, así como a un número de estrellas del entretenimiento y celebridades de Hollywood como Oprah Winfrey, Tom Hanks, Ellen DeGeneres, y a figuras religiosas como(...)el dalái lama. Muchos de ellos también creen que, además de abusar de los niños, algunos miembros de este grupo matan y se comen a sus víctimas con el propósito de extraer de su sangre un químico que extiende la vida (Kevin Roose, 2020).


Lo más curioso es que personas como Charles Bramesco, que acusan a la película y su público de creer que el mundo es gobernado por una élite de personas adoradoras de Satanás, tienen en sus perfiles de Instagram foto del mismísimo Lucifér y colocan en la descripción de las mismas leyendas como «Hail Satan», ¿quiénes son los fanáticos?

Como alguien que tuvo la oportunidad y privilegio de ver la cinta mucho antes que la mayoría de las personas, puedo decir con certeza que en ninguna parte de la cinta se habla de una teoría de conspiración o se hace referencia a algo parecido a todo de lo que se le acusa. Esta serie de declaraciones y opiniones inexactas, dolosas y precipitadas que comenzaron a expandirse gracias a la difusión del artículo publicado en The Guardian pero que continuaron en medios como el Rolling Stone o The Washington Post , solo lograron activar a una minoría silenciosa que salió a manifestarse en una ola casi poética que resonaba cual sonido de libertad. El tema había sido expuesto, y lo que las personas detrás de Sound of Freedom lograron, no fue solo una hazaña económica en torno a la taquilla, sino una proeza política alrededor de un tema que evidentemente muchos temen que salga a la luz.

«Sonido de Libertad» ha recibido el apoyo de personajes icónicos del mundo del cine como Mel Gibson, pero también de artistas del medio musical como Alexander Acha, incluso figuras propias de los círculos de las artes marciales como Dana White, amigo del expresidente de los Estados Unidos de América y presidente de la Ultimate Fighting Championship, mejor conocida como el torneo «UFC», quien publicó un video donde invita a las personas a apoyar el filme y regaló entradas a empleados para promover y concientizar a las personas acerca de la importancia de poner estos temas sobre la mesa.

Me atrevería a decir que ni siquiera Eduardo Verástegui, Jim Caviezel, o el director de la cinta, Alejandro Monteverde, se imaginaron el éxito que la película iba a tener y el recibimiento tan fuerte que las personas que la apoyamos lograríamos provocar, sin mencionar a los millones de personas que están esperando a que la cinta se estrene en sus respectivos países. Son más de 40 millones de dólares los que Sound of Freedom ha logrado juntar en tan solo una semana en un solo país, imaginemos hasta qué punto ascenderá esa cifra cuando logre proyectarse en los demás países del Continente, cosa que esperemos ocurra en algún punto del mes de agosto.


De acuerdo con datos recientes de la UNICEF, un 30% de las personas que son víctima de trata a nivel mundial son niños, quienes no solo son vendidos, sino también abusados sexualmente, obligados a ver horas de pornografía para sobre estimularlos y volver más sencilla su posterior violación (se estima que esto ocurre en promedio alrededor de 10 veces al día). Si esto no fuese lo suficientemente tormentoso, estos pequeños también son asesinados y destazados cual animales para aprovechar sus órganos y lucrar con ellos; sus cuerpos vacíos son comúnmente utilizados como bolsas para transportar droga, y todo esto a través de la inmigración ilegal. Tan solo pensemos en cuántos niños no están siendo secuestrados mientras tú estás leyendo esta columna, ahora piensa cuántos lograrán ser rescatados y cuántos, lamentablemente, nunca serán encontrados.

Todo esto es lo que Sound of Freedom logró exponer, de esto habla, esto aborda, esto es lo que algunos medios han tachado de «paranoia», de «alarmismo»; te pregunto lo siguiente, ¿estamos dispuestos a seguir viviendo en un mundo donde la esclavitud está más fuerte que nunca?, ¿estamos dispuestos a seguir permitiendo que estas cosas pasen?, ¿estamos dispuestos a quedarnos callados? Escucha eso, las quejas de aquellos que quieren minimizar un problema real, escucha eso, el clamor de las personas que decidieron alzar la voz y promover esta cinta, escucha eso, eso que se escucha, es el sonido de libertad.





 

Jean Carlo Portillo Magaña




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